viernes, 29 de diciembre de 2017

30122015

Nadie podría decir que había sufrido, nadie podría decir que había llorado, porque estaba sola y solo me acompañaba esa melodía manoseada con emociones presentes y pasadas. Cuando la noche se hizo más oscura caí en un profundo sueño, creí que sería para siempre, porque mi cuerpo no respondió, pero todavía podía sentir las lágrimas calientes salir de mis ojos ¿qué me pasa? mi mente divagó por los confines más remotos del universo y cuando volvió sentí que tenía la respuesta, sin embargo, al despertar, la noche seguía igual de oscura, la melodía igual de manoseada, la soledad igual de absoluta y las lágrimas en mi cara.

martes, 4 de abril de 2017

Alzheimer

Todas las mañanas despertaba en la misma vieja cama, el suelo era frío, por lo que se ponía de inmediato sus viejos zapatos, bajaba entre quejidos las viejas escaleras y en la vieja cocina preparaba café en la vieja cafetera. Leía su viejo diario junto al café que se enfriaba mientras leía el mismo artículo de antaño. A la tarde encendía el viejo televisor y sentía rabia, rabia porque el mundo ya no era como antes.
Al caer la noche subía la vieja escalera, se quitaba los viejos zapatos y dormía en la vieja cama, cerrando un ciclo que volvía a empezar cada mañana otra vez