miércoles, 28 de mayo de 2014

Aquel suceso

Cuando la abrazó, ella liberó el aliento que tenía guardado por la expectación. Su corazón se relajó y él apoyó su cabeza en el hombro desnudo de la chica. Sus respiraciones eran muy alargadas y profundas. Sus cuerpos mojados, un poco por el sudor, pero mayoritariamente por la lluvia que caía incesante, persistente e inevitablemente fuerte. Allí donde estaban, ella sentada sobre sus piernas, sujetando el cuerpo cansado de su novio que se encontraba medio echado sobre ella. La noche y sus nubes hacían la escena increíblemente oscura, el barro frío y la hierba sin cortar entremedio picando las piernas desnudas de la niña hacían que el suelo se volviera algo asqueroso, pero ellos no lo sentían, estaban, todavía, tratando de recuperar el aliento y calmar sus mentes.
- ¿Estas bien? - Preguntó ella entre respiraciones.
- Sí, tú tranquila - Contestó e hizo otra respiración profunda.
Ella comenzó a acariciar el pelo mojado de su novio y a ordenarlo, pues estaba hecho un desastre, el susto y el miedo a la perdida también había desordenado su cabello, pero no se daba cuenta, pues estaba preocupada por la persona que ocupaba su corazón.
- Vamos a casa, ¿Si? Ya todo acabó - Dijo ella en un suspiro.
- Eso espero, vamos a casa.
Empezaron a levantarse, estaban llenos de barro. Él cojeaba, así que ella paso el brazo del chico por encima de su hombro y lo ayudo a caminar.
- Vas... Vas a resfriarte - Dijo él haciendo alusión a los shorts y la polera sin mangas de su novia.
- Prometía ser un día normal cuando me vestí, jamás nos podríamos haber imaginado que todo esto pasaría.
- Sí, es verdad - Dijo mirando hacia algún horizonte escondido en la oscuridad de la noche - Sólo vamos.
Empezaron a caminar y la noche se los devoró, a ellos y a todo lo que sucedió, su historia, la lluvia y todo lo que era capaz de ver en esa oscura noche.