miércoles, 9 de julio de 2014

Para mi, Para siempre

Nuestras miradas se encontraban otra vez en ese inmenso mundo lleno de odio y un dolor negro como la noche, pero no las lindas noches. Las noches de terror. Y mientras el desgarrador anochecer amenazaba con llevarse de mi lado lo que yo más amaba empecé a gritar sentimientos, sin pensar en sus repercusiones, mi odio hacia el mundo, mi amor hacia él, el desprecio hacia las personas que me habían dañado y mi anhelo por tenerlo cerca. Y sin querer cambiar las cosas, estas cambiaron. Él se quedó, aún después del atardecer, seguía a mi lado, sin las cadenas que nos separaban en cada puesta de sol, sin el desgarrador tormento de la perdida, estaba a mi lado. Tomó mi mano y la vida se volvió luz, el odio, amor y la muerte inesperada se torno un apacible y amigable camino de flores. Sí, sólo así podría tomarlo para mí, para siempre.


“Mátenme en mi juventud o déjenme vivir para siempre, ya que no soy lo suficientemente fuerte para aguantar la vejez y terminar con la muerte.”