A veces no encontraba motivos para seguir, a veces los motivos eran vagos, insustanciales, pero el temor era la mayor razón para no hacerlo. Motivos para vivir no tenía, pero si tenía motivos para no saltar, sería el miedo mi motivo para vivir, el miedo a la muerte, el miedo al dolor.
Entonces otro día más me encontraba sobre la baranda y otro día más bajaba avergonzada, porque cuando el abismo se abría frente a mi como un mundo inexplorado, mostrándome sus feroces garras en forma de aguas turbulentas y sus dientes de roca escarpada, me sentía como saltando a las fauces de un monstruo, un monstruo grotesco, salvaje, horrible y lleno de rabia y odio, entonces veía que todavía quedaba humanidad en mí y bajaba de esa baranda y caminaba de vuelta a mi auto. La vergüenza me carcomía las entrañas riéndose de mí, riéndose de que, así como no soy capaz de vivir, tampoco soy capaz de morir.
Mi existencia era un limbo en el que mi existencia no valía nada, pero tampoco podía pasar por completo al otro lado, me sentía vacía y extraña, a la espera de que algo cambiara todo.
Entonces algo lo cambió todo, fuiste tu, tu que apareciste como una niebla, como algo misterioso, pero que luego me llenaste de calor como un sol de verano. Tu cambiaste todo, tenía un motivo para seguir, tenía un motivo para ver que pasaría después y por fin no me sentía cobarde, porque ya no tenía motivos para no saltar, simplemente no tenía ganas de saltar.
Te amé y te amo y continué por ti, por eso cuando te fuiste ya no sentí miedo y caminé los 8 kilómetros que me separaban del puente y ahí en el punto más alto del precipicio me subí a la baranda, miré hacia el abismo, hacia la boca del monstruo y me dejé caer, porque me quitaste el miedo y en mi caída no temí, no vi el horrendo destino aproximarse velozmente a través de mis ojos, si no que vi la paz y me vi a mi abriéndome camino hacia ella.
Historias de Drucilvania es un blog donde escribo cosas que siento, me gusta pensar que vivo en otro país creado por mi, Drucilvania, que se encuentra en el continente de Ilionis, escondido en el océano pacifico. Espero hacerte sentir algo con las palabras que dejo aquí.
miércoles, 4 de marzo de 2020
jueves, 6 de febrero de 2020
Medio e infranqueable
Será en ese punto medio e infranqueable de la vida en el que nos damos cuenta de que las cosas no son como las vemos.
Será en ese punto medio e infranqueable de la vida en el que me di por vencida de los sueños que añoraba y que decidí ser realista antes de sufrir por no verme feliz.
Será en ese punto medio e infranqueable de la vida, que al ver nuevas vidas nacer, me di cuenta que la mía ya iba a toda marcha en un rumbo que no quería.
Será en ese punto medio e infranqueable de la vida, como es la muerte, cuando me di cuenta que no era quien deseaba ser, sino un aparente por fuera, pero inmaduro por dentro que desea seguir viviendo, para que, aun tardíamente logre ser quien quería ser.
No puedo darme por vencida con mi sueño, si lo hago perdería mi propia alma y solo mi alma podrá irse al lugar donde pertenezco algún día.
Allí en los sentimientos más profundos de una persona es donde duerme una criatura inimaginablemente poderosa, capaz de destruir cualquier obstáculo que se interponga ante el deseo. Pero esta dormida y difícilmente una persona tan corriente como yo pueda despertarlo.
Será en ese punto medio e infranqueable de la vida en el que me di por vencida de los sueños que añoraba y que decidí ser realista antes de sufrir por no verme feliz.
Será en ese punto medio e infranqueable de la vida, que al ver nuevas vidas nacer, me di cuenta que la mía ya iba a toda marcha en un rumbo que no quería.
Será en ese punto medio e infranqueable de la vida, como es la muerte, cuando me di cuenta que no era quien deseaba ser, sino un aparente por fuera, pero inmaduro por dentro que desea seguir viviendo, para que, aun tardíamente logre ser quien quería ser.
No puedo darme por vencida con mi sueño, si lo hago perdería mi propia alma y solo mi alma podrá irse al lugar donde pertenezco algún día.
Allí en los sentimientos más profundos de una persona es donde duerme una criatura inimaginablemente poderosa, capaz de destruir cualquier obstáculo que se interponga ante el deseo. Pero esta dormida y difícilmente una persona tan corriente como yo pueda despertarlo.
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