viernes, 16 de septiembre de 2016

Desacelerando

El corazón empezó a acelerarse y no era por el café, era por su mirada sobre mí, por su presencia cerca de mi piel y se me erizaron todos y cada uno de los vellos del cuerpo. "Detente"; deseé dentro de mi cabeza, "por favor detente antes de que pierda todo el sentido", guardé esos sentimientos dentro de mi corazón que no paraba de aumentar su velocidad y aparenté tranquilidad en ese abrazo.
Sin embargo, cuando me separó de sus brazos me miró a los ojos y perdí todo el sentido común, atraje su boca a la mía y junté su aliento con el mío dejando todo raciocinio de lado. Él contestó, no sé porque motivo, pero me tomó con el mismo interés, con la misma valentía y con la misma pasión con la que yo lo estaba haciendo mío.

Luego nos separamos otra vez, pero no había nada en sus ojos y comprendí que aquello no significaba nada, me avergoncé del brillo emocionado de mi mirada, me avergoncé de lo que había hecho y de cómo me sentía al respecto. Por un segundo me había dejado creer que podía ser real, pero recordé que él ya había dado su corazón, recordé que él le pertenecía a otra.

lunes, 1 de agosto de 2016

Asesinato nocturno

En la noche obscura el grito retumbó rasgando el silencio que había entre las murallas. La sangre ensució la alfombra y las paredes, el rojo contrastaba con el blanco de la casa y a la luz de la luna parecía una película de terror.
Luego se escucharon dos respiraciones, una cargada de dolor, agitada y húmeda, y la otra seca, tranquila. El asesino retiró el cuchillo de forma violenta lo cual produjo un sangrado más explosivo, el gemir de la víctima se fue apagando igual que su corazón y pronto, el silencio se hizo de nuevo.

Silencioso, igual que como había aparecido, el asesino desapareció, dejando tras él el cuerpo sin vida de una nueva víctima.

Adolescencia

Él la besó en la noche, ella se emocionó, sus mejillas se encendieron y dejó sus deseos fluir a través de sus labios, él tomó su espalda y acercó su cuerpo al de ella.
Para los jóvenes amantes parecía que el mundo no existía, que habían desaparecido, que no existía nadie, se sintieron invisibles para el mundo entero mientras él la besaba y ella a él.
Sus manos se volvieron a tocar, se entrelazaron sus dedos y toda la historia no fue más que un suspiro, cada pelea, cada llanto se perdió en ese beso. Podrían haber pasado miles de años o tan solo unos segundos, no importaba, era todo lo que existía, ella y él, él y ella.