El balanceo suave del columpio me transportaba a otro lugar, a otra época. Varios años más joven, más ilusa, enamorada del amor y de lo que significaba, pero con un corazón roto por la negativa de quien antes me apreció.
Qué tonta, el calor rodeaba mi cuerpo tranquilamente y una brisa movía mi pelo. Entonces existían tantas cosas en mi cabeza que causaban dolor, pero a mi alrededor sólo había pasto, flores silvestres de color amarillo, pequeñas, millones de ellas y un enorme río tranquilo que cruzaba de derecha a izquierda toda mi visión, lo observaba desde una loma al sur.
Qué paz, que ensueño, la vida debería ser siempre así, conectándose con la tierra y botando el dolor.
Me daba cuenta que lloraba por nada, en esa época, en ese lugar, que cálido se sentía el sol besando mi piel.
¿En qué momento perdí todo aquello? ¿En qué momento dejé de ser yo y empecé a sufrir?
Qué tonta me sentía, pero debía soltar, soltar todo en el balanceo del columpio, soltar mi dolor y mi propia existencia. Entonces cerré los ojos llenos de lágrimas y vi todo negro, dejé mi cuerpo en la tierra y empecé a volar. Primero entre las nubes, subiendo y bajando entre su esponjosa humedad, llegando alto y luego dejándome caer en el vasto cielo azul con mi pelo revoloteando a los costados de mi cara.
Pero después quise seguir ¿Qué me ata a la tierra? Corté todos los lazos, todas las cuerdas y me sentí aún más libre, más libre que volar, podía simplemente flotar en el espacio y ver pasar las estrellas, las galaxias, vi en primera fila las nebulosas que me llenaban los ojos y hacían latir mi corazón aún más fuerte de lo que jamás lo hizo en la Tierra.
La Tierra, mi casa, mi hogar, ya no quedaba nada que me atara a aquel lugar, ya sólo parecía un recuerdo, una historia que pasó hace muchos años, una anécdota que conté en una charla de amigos, ya más parecía una mentira, una exageración ¿Qué tanto hay en ese lugar? Se ve tan vacío, no es más que otro cuerpo celeste orbitando alrededor de una estrella. He visto tantas ya, nada hay de especial en esa roca, cuando has visto supernovas, cuando te has enterrado en el polvo estelar de colores de las nebulosas, cuando has visto nacer estrellas. Son diferentes ligas en el juego de la belleza, que hermoso es.
Creo que mi corazón se detuvo, no sé cuando, tal vez hace muchísimos años, tal vez hace sólo un momento, y siento un balanceo, una brisa un poco fría, es otoño ¿Dónde estoy? En el parque que queda a unas cuadras de mi departamento.
Mis manos están frías, mi cuerpo igual y ya se hizo de noche, debo volver a casa.
