miércoles, 3 de julio de 2013

La gatita en la noche

Llovía fuerte en la noche, me encontraba muy lejos de mi casa, al otro lado de la ciudad, no traía dinero para tomar un taxi y mi celular había perdido la batería. El viento era demasiado y me costaba avanzar, no podía seguir así.
Más adelante vi la entrada de un callejón, entré allí, el agua llegaba igual, pero por lo menos no el viento, me estaba congelando, el frío era demasiado. Escuche un ruido que me asustó, corrí hacia adentro en el callejón y encontré una puerta, no tenía más opción y decidí entrar.
Estaba cálido y oscuro... "Permiso, perdón por entrar así, la puerta estaba abierta y la lluvia esta muy fuerte afuera, por favor, déjeme quedar aquí mientras pasa la lluvia"... no hubo respuesta. Me saqué la chaqueta, "Permiso...", nadie hablaba.
Caminé un poco hacia adentro, el lugar era pequeño, unos 20 metros cuadrados app, no tenía muchos muebles, avanzaba lento. De repente pase a patear algo, me fijé bien, era un ovillo de lana, levante la cabeza. "Hola..." dijo una figura, solo veía una silueta negra gracias a la obscuridad, sentí algo como una cola peluda que me acarició una mejilla, asustado salté hacia atrás, "No te asustes, ¿quién eres?", "Discúlpeme, señora, señorita"... "Gatita", me interrumpió, "Ah, Gatita, perdón, mi nombre es Andrés, no quise molestarla, entré porque la lluvia esta muy fuerte afuera, estaba muriendo de frío", "Ah, no hay problema, no eres el primero que pasa por esto, no te preocupes, puedes quedarte", "Muchas gra...", "Pero con una condición", "Lo que sea"... Escuché una risa y ya no la veía.
Estaba asustado, me acerqué a la puerta y cuando estaba a punto de salir pensé, "Si salgo, muero de hipotermia seguramente, podría intentar". Decidí quedarme, me senté al lado de la puerta.
De pronto se hizo luz, era una vela detrás de algún mueble, podía ver su luz, pero no la vela. Vi la sombra de la persona con la que había conversado anteriormente, se movía lento y tenía algo extraño, una prolongación de la espalda en la parte más baja de ella, ¡UNA COLA!. ¿Qué era eso?, trague saliva, pero sentí un sudor frío caer por mis sienes.
Apareció tras un sofá una criatura mitad humana mitad gato, tenía un cuerpo mayoritariamente humano, pero tenía tres bigotes por lado que crecían de su cara, unos ojos penetrantes y de pupilas estiradas y una cola, UNA COLA, que se retorcía de un lado a otro.

"¿¡¿¡Qué eres tú!?!?" no pude evitar gritar. Se abalanzó sobre mi y puso su mano en mi boca, "Shhhht... pequeño, lo has arruinado, lastima, tenía esperanzas en ti. Veo que ni un hombre puede dejar de lado mis diferencias y evitar el grito, que pena, dicen que la tercera es la vencida, pero ya voy en los 10. Ven conmigo, te gustará el sótano de torturas"... Después de eso no volví a ver la luz del día... y cada 10 años llegaba un integrante nuevo, todos durante lluvias incesantes y tras haber gritado de espanto ante esta aberración de la naturaleza, todos a la misma edad, todos a la misma fecha, todos al 28 de Agosto, todos torturados, pero ya no éramos humanos, no, ahora éramos gatos...

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