martes, 4 de abril de 2017

Alzheimer

Todas las mañanas despertaba en la misma vieja cama, el suelo era frío, por lo que se ponía de inmediato sus viejos zapatos, bajaba entre quejidos las viejas escaleras y en la vieja cocina preparaba café en la vieja cafetera. Leía su viejo diario junto al café que se enfriaba mientras leía el mismo artículo de antaño. A la tarde encendía el viejo televisor y sentía rabia, rabia porque el mundo ya no era como antes.
Al caer la noche subía la vieja escalera, se quitaba los viejos zapatos y dormía en la vieja cama, cerrando un ciclo que volvía a empezar cada mañana otra vez