Él la besó en la noche, ella se emocionó, sus mejillas se
encendieron y dejó sus deseos fluir a través de sus labios, él tomó su espalda
y acercó su cuerpo al de ella.
Para los jóvenes amantes parecía que el mundo no existía,
que habían desaparecido, que no existía nadie, se sintieron invisibles para el
mundo entero mientras él la besaba y ella a él.
Sus manos se volvieron a tocar, se entrelazaron sus dedos y
toda la historia no fue más que un suspiro, cada pelea, cada llanto se perdió
en ese beso. Podrían haber pasado miles de años o tan solo unos segundos, no
importaba, era todo lo que existía, ella y él, él y ella.
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