lunes, 1 de agosto de 2016

Asesinato nocturno

En la noche obscura el grito retumbó rasgando el silencio que había entre las murallas. La sangre ensució la alfombra y las paredes, el rojo contrastaba con el blanco de la casa y a la luz de la luna parecía una película de terror.
Luego se escucharon dos respiraciones, una cargada de dolor, agitada y húmeda, y la otra seca, tranquila. El asesino retiró el cuchillo de forma violenta lo cual produjo un sangrado más explosivo, el gemir de la víctima se fue apagando igual que su corazón y pronto, el silencio se hizo de nuevo.

Silencioso, igual que como había aparecido, el asesino desapareció, dejando tras él el cuerpo sin vida de una nueva víctima.

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