Recuerdo haber deseado ser inteligente, tanto que nadie
pudiera contrariarme, ser capaz de razonar las verdades del universo.
Recuerdo haber deseado ser bonita, quería ser hermosa y que nadie
pudiera ponerlo en duda.
Pero hubo un día en que las cosas cambiaron.
Era una mirada interesada y profunda que atravesaba de lado
a lado mi pecho y no sabía cómo responderla.
Ese día deseé dejar de ser humana y quise convertirme en
humo, en una niebla que pudiera expandirse sobre todo el mundo y sobre todo el
tiempo para poder estar en todos los tiempos posibles, todas las posibilidades
existentes y sentir esa mirada una y otra y otra vez, sin importar los cambios,
las ideas o los pensamientos, deseé sentirme viva.
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