"Debo admitir que me es extraño aun cuando las
revoluciones de mi corazón aumentan, estando tan acostumbrada ya al ardor de
tus miradas y al calor de tus manos. Sin embargo, sigue existiendo ese misterio
en tu voz, que le da mi sangre pase libre hacia mis mejillas y pisa el
acelerador de mi pequeño motor, causando extraños cosquilleos en mi nuca y
espalda.
Mil años no bastaran para nadie, en especial si somos tú y
yo, cuando cada palabra se convierte en melodía y cada respiro en caricia. Hay
cosas que nunca cambian y otras a las cuales nunca te acostumbras, porque de
hermosas se convierten en perfectas y de perfectas pasan a ser únicas, únicas
como nuestro amor, que es como reposar entre motas de algodón.
Cuando tu acompasada respiración y el sonido de mi descoordinado
corazón se unen en ese libre sueño, pareciera que la eternidad se hace corta
para mirarte y sonreírte, para que me abraces o para ser totalmente feliz.
Pareciera que el cielo se hace más cercano y que podemos atrapar las nubes con
las manos, que el mundo se hace más pequeño y que podemos cruzarle en una
zancada, que a tu lado todo se volverá real." Decía la carta que dejó en
mi pecho, ella dormía a mi lado con su corazón de poeta ella me amaba, ella me
ama.
No hay comentarios:
Publicar un comentario