Al principio todo ocurrió como en un
sueño, no lo era, porque tenía ese destello de realidad típico de la vida, sin
embargo, el excesivo peso de mis extremidades y la falta de conciencia ante
cada movimiento me seguía diciendo que esto era sólo un sueño.
Salí de mi casa con esa extraña
sensación, camino al colegio me encontré con mi novio en la plaza, él me había
visto antes y me esperó. Cuando lo vi, dentro de este sueño real, mi corazón no
sintió amor y este personaje se volvió totalmente ajeno a mi, un ser
desconocido que me abrazó de la nada y despertó en mi todas las alertas de
pánico. Lo empuje hacia un lado molesta y él, extrañado, me preguntó qué
pasaba, no contesté y seguí mi camino, se plantó frente a mí, me tomó por los
hombros y me preguntó otra vez qué pasaba. Lo empujé para que se alejara y con
un sabor amargo en la boca le dije que terminábamos, luego de esa palabra dejé
de sentir la amargura, como si me hubiese liberado de algo malo, creo.
Fue tan la falta de sentidos, que no
sentí cuando su mano trató de tomar la mía. Seguí mi camino, con los bordes de
mi visión borrosos, mis extremidades pesadas y la sensación de que nada era
real.
Llegué al colegio, sorda de las
palabras de mi ahora ex, más que palabras, sentía un murmullo tras de mí, nada
real, solo la nube que parecía ser el día al pasar. No hablé con persona
alguna, ni presté atención en la clase, no sentí ninguna emoción, solo la
estática sensación de que todo era un sueño.
Pero al llegar al medio día, todo
empeoró. Un fuerte sonido aplastó mis oídos y me hizo caer en pánico, todo el
mundo estaba en pánico, todo se volvió negro y colorido una y otra vez, la
estructura del edificio del colegio se torcía y se deformaba, mis piernas, más
pesadas que antes, trataron de huir del lugar que empezaba a derrumbarse, pero
era imposible. Todo volvió a estar oscuro y cuando se hizo la luz, esta lo hizo
en forma de luz de luna llena, mostrando ante mis ojos el desastre de todo el
colegio derrumbado, mi corazón latía rápido y mis ojos estaban muy abiertos.
Bajo mi sombra pude ver lo que
parecía ser un brazo saliendo de debajo de una gran pieza de concreto, alguien
estaba aplastado ahí. Me acerqué con cuidado y traté de levantar la gran roca,
pero no podía. Sentí un escalofrío y una presencia gélida como los hielos del
ártico, me levanté asustada, miré hacia el horizonte y todo lo que veía eran
escombros color gris hasta donde llegaba mi visión, el cielo era negro y la luz
de la luna formaba largas sombras tras los escombros, me fijé mejor y vi que bajo
algunas rocas habían más personas, todas muertas aplastadas. Más adelante,
sobre una roca pude ver que una nube negra empezaba a tomar forma, se terminó
de definir, una persona, creo, muy alta y con una gran capa que le llegaba a
los pies, la capucha le cubría la cara y en su mano, una hoz con un filo tal
que cuando la vi, la luz de la luna hizo destellar su punta.
Mis extremidades seguían pesadas,
pero mis sentidos habían despertado y el borde borroso de mi vista se difuminó
un poco.
-
Admira
esta creación – Dijo aquella altísima representación de la muerte, que tras sus
palabras descubrí que quien me transmitía esa sensación de frío glacial.
-
¿Qué es
este lugar? – Dije quitando cualquier tono de sorpresa.
-
Es el
mundo del sueño eterno – Dijo la muerte y lleno todo el aire de una corriente
helada. – Y yo soy el rey.
-
¿Y sobre
quién reinas? – Levanté una ceja.
-
Sobre ti y
todo a donde llega tu vista – Se me heló la sangre.
-
¿Eso
significa que estoy muerta? – Mi voz casi se quiebra.
-
No, no
necesariamente.
Dejé la conversación,
¿Qué era este lugar? ¿Qué debía hacer ahora? ¿Cómo es que había llegado ahí?
Hace un rato estaba en el colegio y luego todo cayó, ¿Se había acabado el
mundo? Seguí pensando y nuevamente sentí el escalofrío y la fría presencia tras
de mí, luego dos garras más frías que el hielo se posaron sobre mis hombros, mi
mente se fue a blanco total y la luz de la luna llena se apagó, el fuerte
sonido aplastante volvió a destrozar mis oídos, todo empezó a moverse fuerte.
De la nada se hizo la luz, apague la
alarma de mi celular y me levanté de mi cama.
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