Y en un
grito desesperado fue que lo dijo todo, que la amaba, que no podía estar sin
ella, que era la causa de su felicidad y de todo lo bueno. Y ella le dijo
“genial”, se dio la vuelta y partió. Un corazón hecho trisas por la
indiferencia y un alma en pena en un mundo donde el amor está prohibido.
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