miércoles, 25 de junio de 2014

Otra muerte

En la pasividad de su mirada, yo dejé de respirar, su figura empezó a tornarse borrosa, los bordes de mi visión se volvieron oscuros y el rojo invadió mi mente, sus manos y mi piel.

- Todo estará bien - Dije mientras mi corazón se iba callando.

- No hables, por favor, guarda tus fuerzas - Sus ojos se llenaron de lágrimas y estas empezaron a caer, una tras otra, sin parar. Quise detenerlas, pero mis manos no tenían fuera para, siquiera, mover mis dedos.

Sentí que aquello era un recuerdo, que no estaba ahí y cuando vi su cara gritando "¡No!", no entendía el porqué, como si fuera un sueño, todo era tranquilo, casi ni escuchaba las ambulancias, las bocinas, el mismo tráfico, los gritos horrorizados de las personas, todo estaba lejos.

Lo último que vi antes de cerrar mis ojos fue su cara crispada, sus ojos llorando y su boca en una mueca de dolor. Lo último que escuché antes de sumirme en la inexistencia fue su "¡No!" con la voz quebrada. Y lo último que sentí fue su mano muy cálida en mi mejilla tan fría. Luego mis sentidos se apagaron, mi lengua dejo de sentir el sabor metálico de la sangre y mi nariz ya no olía el humo del caucho quemado. Se apagó mi cerebro, mi mente y todo fue negro.

Lo último que pensé fue "Vaya, así se siente la muerte".

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